Cuando estamos en un proceso de divorcio doloroso, nos aislamos del mundo y nos quedamos paralizadas. Perdemos las costumbres, los hábitos, las relaciones sociales, y se van formando otros nuevos, como estar encerrada en una misma.
No contarle nada a los demás para no hacerles sufrir por nuestro estado o porque, tal vez, nos puedan aconsejar algo que aún no estamos preparadas para escuchar; pues cada persona tiene su propio tiempo para asimilar las experiencias de vida y lo único que necesitamos en esos momentos son abrazos, para que nuestro cuerpo y nuestra alma se llenen del amor que, por otro lado, se nos escapa entre los dedos.
Perdemos el hábito de la alimentación. Por dejar de comer, se pasan los días sin mirar la cocina y hasta le coges hastío. Se pierde el reloj biológico en nuestro interior, las pautas de comida; o, por el contrario, comemos a todas horas para sentirnos activas, «dueñas», entre comillas, de nuestras acciones.
Al igual que escapar, conducir sin fin, pues mientras conduces estás en el camino de ninguna parte. No hay problemas, estás en un limbo y te sientes libre; te sientes persona y afortunada por poder volar, por ser tú quien maneja tu vida. En esos instantes, tú conduces, tú decides.
Es como haberte ido a vivir a otro país con costumbres totalmente diferentes, aunque sin moverte de casa. La gente te clasifica de la manera en que ellos nos ven y piensa que nos hemos quedado algo tocadas de la mente por culpa del proceso que hemos pasado; mas nada más lejos de la realidad.
Te habías acostumbrado a no hablar con la gente, a estar en tu rincón, y cuando te sientes preparada para volver a hacerlo te das cuenta de que te has quedado desfasada en los temas de actualidad, por ejemplo, y te vuelves a sentir desubicada de la sociedad.
Ahora, como quien sale de un coma, tenemos que volver a aprender, a reconstruir nuestras costumbres y hábitos; aunque descubrí que es mejor construir costumbres y hábitos nuevos. Si hemos de cambiar, hacerlo en un giro de ciento ochenta grados, aunque ello conlleve un esfuerzo y aprendizaje constante.
Y qué más da que los demás puedan pensar que nos hemos vuelto tímidas o se nos ha ido un poco la olla. Lo importante es empezar de nuevo con mariposas en el alma, por crear, ahora sí, nuestra vida a nuestro antojo.
Te sientes retraída, no tienes dinero. ¿Cómo alternar con los demás? Tampoco quieres que tengan pena de ti, y cuanto más te retraes, más se alejan tus amigos. Creen quizás que no estás bien, aunque solo te has tirado al vacío para meditar tus sueños, y no comprenden que dejes tu seguridad por crear una vida nueva, limpia, alegre, armónica, imperfecta, aunque real y sincera; porque eres tú y eso te da alas para amarte y amar a los demás.
Volver, volver a integrarte, recuperar amigos o amigos nuevos, el mismo trabajo o un trabajo nuevo, las mismas costumbres o crearte costumbres nuevas: toda tu vida del revés. ¡QUÉ GRAN MOMENTO! Tener la oportunidad de hacer algo maravilloso con tu vida no es fácil, aunque tampoco imposible.
Tienes que volver al amor, mas tienes que volver a aprender que el amor existe y que está dentro de ti.
Dolores R. Ruiz (Lola)

